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Por DANIEL HERNANZ, Valencia - 08 de marzo del 2009 - 18:13

El milagro de estas Fallas de Valencia

Tercio de banderillas. Cuarto de la tarde. El animal cerrado en tablas y el banderillero José Casanova que arranca hacia él. El par que le sopló debería ser el "de la feria". Lo que vino después, un milagro. Otro más en una plaza de toros. Ríanse de Lourdes.

Y es que, sin apenas espacio para escapar, el toro le cazó contra las tablas. De espaldas, con los pitones amenazado el corazón del subalterno. Brutal. Siete segundos de cruda congoja y el alma en vilo hasta que las asistencias lo colaron por la tronera del burladero.

Ahí, Casanova tranquilizó a todos moviendo los brazos de izquierda a derecha y salió decidido, con el susto y la paliza metidos en el cuerpo, a cerrar el tercio. No estaba herido. Increíble.

La corrida de Álvaro Domecq sólo brindó dos toros con opciones de triunfo dentro de un conjunto desigual en casi todo. Esos fueron los que abrieron y cerraron festejo.  El primero fue un toro ideal para un veterano Ángel De la Rosa que, un año más, perseguía su sueño en el toreo vía Fallas. Toro artista para torero artista. El animal, muy noble, se dejó torear hasta que echó el cierre. La faena alternó intermitencias ofreciendo lo mejor a la mitad en dos series inspiradísimas al natural, desmayadas. Una estocada de manual y efecto fulminante volvió a levantar al público y cortó la oreja.

El cuarto, el del susto, no fue ni parecido. Desagradable el torrestrella, sin clase ni raza. La cara por arriba, sin entregarse, defendiéndose. De la Rosa lo intentó y no estuvo mal con el toro. Hubo verdad en los cites y en el planteamiento aunque deslucieron los enganchones.

Serranito pareció preparado para lo que pueda venir este año y en el sexto acarició el triunfo. Ese fue el otro animal potable. Creyó el aragonés en el toro desde que pisó plaza. Lo defendió -capote arriba- tras dos derrumbes que desataron la pañolada pidiendo la devolución. Luego, lo lució para remontar el ambiente. Un cambiado milimétrico y distancia, mucha distancia al presentar la muleta a derechas. De punta a punta de la plaza se vino casi el toro. Alegre el tranco, largo el recorrido. A media altura lo pasó Paúl Abadía las primeras series hasta que intentó bajar la mano para multiplicar la emoción. Esa serie ligada y más sometida fue la cima de una faena de más a menos.

El bravucón sardo que hizo tercero puso a prueba al torero. El animal marcó pronto la querencia a tablas y Serranito le prologó mandón y torero en los doblones iniciales. La primera serie en redondo fue emotiva. El toro repitió con transmisión y el torero no sólo aguantó sino que se lo enroscó ya de inició en muletazos muy largos, forzando incluso el trazo en muletazos casi circulares. Luego, la casta defensiva del toro doblegó la voluntad del torero y la faena decayó.

El valenciano Tomás Sánchez no tuvo lote. Su primero, alto de cruz y feo de hechuras, fue un toro algo bruto. Embistió con los pechos de salida y regaló luego arreones y tornillazos en la faena de muleta. Sánchez le cogió el temple en la tercera serie y lo llevó cosido a derechas, rebajando la violencia del toro. El animal se vino muy a menos de mitad de faena en adelante y el torero, intermitente, insistió en demasía al igual que en el quinto, un zambombo vacío, que pedía brevedad.

Ficha de la segunda de Fallas en Valencia

Valencia. Domingo 8 Marzo. 2ª Feria fallas. Dos tercios de plaza.

Toros de Torrestrella, desiguales de presentación y juego. 1º noble pero bajo de raza, 2º deslucido. 3º bravucón. 4º y 5º desrazados y deslucidos. 6º noble y de buen juego, aunque flojo.

Ángel de la Rosa, oreja y saludos tras aviso.
Tomás Sánchez, silencio tras aviso y silencio.
Serranito, silencio tras aviso en ambos.

El banderillero José Manuel Montolíu saludó tras parear al primero de la tarde.
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