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OPINIÓN

Mentiras bien contadas

José Tomás, a hombros el domingo en Barcelona. | Foto: BURLADERO
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08/07/2009 20:57
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El lobby antitaurino conseguirá en Cataluña, salvo milagro, un objetivo que concienzuda, cohesionada, organizada y sistemáticamente ha perseguido, ha luchado y ha peleado. Más que un objetivo, su razón de ser. Un éxito que, no por demagogo, triste y desgraciado, dejará de ser merecido. Merecido, que no meritorio, porque sin apenas sudarlo ni encontrar casi resistencia se han merendado a un enemigo que salvo excepciones fuimos todo lo contrario.

Desunión, desidia, recelo e individualismo hacen ahora Ley eso de que una mentira (mal desmentida) repetida mil veces deja de serlo. Lástima que las mentiras no hayan parecido mentira y que las verdades hayan tenido complejos, que cantaba Sabina, todos estos años.

Pese a todo, Barcelona contaba con una última bala que José Tomás, con su mensaje, su pureza y su entrega, convirtió en misil a la línea de flotación antitaurina el pasado domingo y al que desde esa misma noche se le cambió la dirección para hacer estéril una verdad bien contada en la plaza y mandarla directa a la basura.

La llegada de los antitaurinos al Parlament, la renuncia de un desengañado Paco March a encabezar la Plataforma y los nacionalistas gallegos que aprovechan el rebufo para hacer ruido en la Xunta son los esclarecedores ecos del 5 de Julio en Barcelona apenas tres días después del acontecimiento. Un baño de realidad, igual que lo fue acercarse en muchos casos el lunes al kiosco, encender la tele u oír la radio.

Se agradece la claridad de March , que además no mendiga nada. Ni pide limosna, ni exige militancia alguna porque ni Tomás ni la gran tarde de toros que dio en Barcelona (benéfica y sin toros, aunque se quiera silenciar) la necesitaban. Tan sólo una respuesta a la altura que en muchos casos no llegó. No llegó tampoco antes, con un planteamiento organizativo acomplejado que pareció ocultar el acontecimiento más que enseñarlo orgulloso , ni durante, echándose de menos en la plaza a las cabezas de visibles de importantes tribunas (también taurinas), en otros frentes (con otros intereses quizá), mientras en Barcelona se libraba la gran batalla taurino-institucional del año.

El boom JT, como ocurrió con la Fórmula 1 desde Alonso o con el flamenco años atrás, alumbra de repente a todo bicho viviente de un conocimiento taurino sobresaliente que automáticamente le capacita para pontificar sobre toros. A poder ser mal, que las hostias repartidas son directamente proporcionales a la sapiencia taurina de quien las reparte. Leer en algún medio digital, líder de opinión y de audiencia estratosférica, que José Tomás pasó poco menos que desapercibido con el primer toro de El Pilar no es opinar sino faltar a la verdad. La que derrochó el torero, la que le sacó el aire y la que le dejó exhausto al final. Esa que ahora desvanece en Barcelona sepultada por una mentira bien contada durante años, que pone en marcha la cuenta atrás y deja al toreo en manos de los políticos pidiendo clemencia.

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